domingo, 4 de mayo de 2014
martes, 29 de abril de 2014
domingo, 27 de abril de 2014
"LA PESADILLA JAROCHA, MEMORIAS DE PANCHITO VIVEROS" NOVELA DE CORTE HISTORICO
Editado por tercera ocación, ahora por el Gobierno del Estado de Veracruz, a través de la Editora de Gobierno, la novela narra las memorias de Francisco Viveros y Rodríguez, un personaje ficticio que cuenta sucesos reales ocurridos en tierras veracruzanas durante la primera mitad del siglo XIX.
Corre el año de 1847 y Pancho Viveros, soldado de la Guardia Nacional cae herido en el combate contra la invasión estadounidense a Veracruz. El joven es trasladado a la hacienda de Santa Bárbara en Xalapa donde lo espera su padre, Francisco Viveros y Rodríguez, quien ayudado por el sacerdote José Arzamendi comienza a redactar sus memorias para dejárselas a su hijo una vez que éste se recupere.
En ellas, recuerda su infancia en Vigo, su ingreso como soldado del regimiento de Asturias con el cargo de asistente de corneta de órdenes en 1807 y a la edad de 12 años, su paso por distintas ciudades de España, La Habana, Cuba y su llegada al Puerto de Veracruz.
Además de describir a manera de crónica las cruentas batallas, los horrores de la guerra, las epidemias y enfermedades, sus amores de juventud y la forma en que los españoles fueron recibidos por el pueblo veracruzano, durante el relato se conocen aspectos de la vida de personajes históricos como Antonio López de Santa Anna, Guadalupe Victoria, Juan O´Donojú e Iturbide.
Temas como la traición, el amor, la amistad y la defensa de la patria son abordados de manera ágil y detallada en La pesadilla jarocha. Memorias de Panchito Viveros 1812-1829, donde se revela un episodio en la historia de la ciudad.
El autor transporta a los lectores a sucesos como la firma de los Tratados de Córdoba y la formación del Ejército de las Tres Garantías, además de mostrar las costumbres, tradiciones y dichos de la época.
Miguel Salvador Rodríguez Azueta nació en la ciudad de Veracruz en 1971. Abogado de profesión ha ejercido cargos públicos como la administración del Museo de la Ciudad y presidente de la Fundación de la Crónica Veracruzana (Fundacrover).
Articulista de diarios del estado de Veracruz, gestor y promotor cultural, en 2007 recibió el Premio al Mérito Ciudadano por su aporte a la cultura del municipio de Veracruz. Entre sus trabajos literarios se encuentra La tercera H y El paraíso de los locos.
miércoles, 23 de abril de 2014
LAS LLAVES DE LA CIUDAD DE VERACRUZ
REGRESAN
A SU LUGAR DESPUÉS DE 100 AÑOS
Por: Miguel
Salvador Rodríguez Azueta/ Presidente de Fundacrover A.C.
“El presidente del ayuntamiento, acompañado de todos los concejales,
tuvo el
honor de presentar al emperador las llaves de la ciudad primorosamente
trabajadas y colocadas en una bandeja de plata…” (pág.261)
“El Archiduque
Maximiliano de Austria en México” Martin de las Torres, 1867
Presentarle a una persona las Llaves de una Ciudad es
un acto simbólico y de gran honor. Es lógico que las llaves de nuestra casa o del corazón no se
entregan a cualquiera, mucho menos la de
la ciudad, por lo tanto el receptor de la misma debe de reunir estrictos
requisitos.
El significado del acto de presentación, es que dicho
personaje puede tomar posesión de la ciudad o que para la ciudad es un honor
tener a tan distinguido huésped – ejemplo la obra de Velázquez intitulada: “La Rendición de Breda”, en la que aparece Justino de Nassau entregando la llave al
general Spinola.
En el caso de nuestra querida ciudad de Veracruz, pocas
personas conocían la historia de las Llaves, pues gran parte de los datos que
se tenían provenían de leyendas o conjeturas. Sin embargo hace 6 años, la
Fundación de la Crónica de la ciudad de Veracruz A.C., se dio a la tarea de
investigar el origen y paradero de las mismas, pues sólo se contaba con una
foto antigua que había sido publicada en 1969, en la revista “Artes de México” durante
los festejos de los 450 años de la ciudad, así las cosas, indagando aquí y
allá, se fue aclarando el misterio de su desaparición, la cual se acuerdo a la
revista antes citada, había sido sustraídas de la Biblioteca del Pueblo en 1914
(Recinto de la Reforma) y que solo quedaba el estuche vacío, exhibiéndose en el
Baluarte de Santiago.
Luego surgió otra duda, en la foto aparecen un par de
llaves, siendo común que sea sólo una, pocas excepciones como es el caso de las
llaves de Sevilla, entregada al rey Fernando II “El santo” porque
unas representaban a la comunidad de Judíos y las otra a musulmanes, pero en el
caso de Veracruz, llegamos a la conjetura eran dos, porque habían sido
presentadas a la pareja Imperial Maximiliano y Carlota en 1864, a su arribo a
Veracruz, el dato fue corroborado con el testimonio de Martín de las Torres, en
su Obra Maximiliano en México (1867) y con algunos datos proporcionados por el
investigador Ricardo Cañas, que obtuvo de la obra del Lic. Jaime Baca
Rivero.
Así las cosas, y con la asesoría de la Cronista de la
Ciudad, la Arquitecta Concepción Díaz Chazaro, nos dimos a la tarea de
profundizar en la fotografía, encontrando que se trataba de un exquisito
trabajo artesanal de plata con adornos de oro, en cuya parte superior se puede apreciar
el escudo de la ciudad otorgado por Carlos V. en 1523.
Curiosamente y para hacer más de leyenda esta
historia, la marca para la combinación de la cerradura es un grabado simbólico
al parecer de una Logia, observando detenidamente se puede apreciar que es una
especie de daga damasquina, que atraviesa una corona de un príncipe. La leyenda
cuenta que Maximiliano pertenecía a alguna logia masónica, por lo que su
impresión debió de haber sido tremenda.
"1864. El día 22 de junio de este año el Cabildo, acordó depositar en su propia Tesorería, las dos llaves de plata con adornos de oro, mismas que le fueron presentadas en señal de homenaje a los Emperadores el día de su recepción (29 del mes anterior).
Dichas llaves fueron manufacturadas por don Mariano Rivera y costaron $100.00.
Desgraciadamente desaparecieron cuando se perpetró el saqueo de Veracruz durante la invasión norte-americana en el año de 1914, dejando para irrisión nuestra el estuche vacío"
Gracias al dato proporcionado por Ramón Gómez Barquín, se confirmó la sospecha, habían sido presentadas a la Pareja Imperial en 1864, el dato fue encontrado en el documento "RESEÑA HISTÓRICA DEL PALACIO MUNICIPAL 1523 A 1618", escrito en 1935 por Juan Klunder y Alberto Uruñuela, señala:
"1864. El día 22 de junio de este año el Cabildo, acordó depositar en su propia Tesorería, las dos llaves de plata con adornos de oro, mismas que le fueron presentadas en señal de homenaje a los Emperadores el día de su recepción (29 del mes anterior).
Dichas llaves fueron manufacturadas por don Mariano Rivera y costaron $100.00.
Desgraciadamente desaparecieron cuando se perpetró el saqueo de Veracruz durante la invasión norte-americana en el año de 1914, dejando para irrisión nuestra el estuche vacío"
Este tesoro histórico estaba bajo resguardo en la Sala
de Cabildo del Ayuntamiento, hasta que fueron enviadas a recién inaugurada Biblioteca
del Pueblo, donde existía un pequeño museo, posiblemente entre 1871 y 1872,
siendo sustraídas durante la intervención Americana de 1914.
Rescatar la historia de nuestra ciudad no es tarea
fácil, por lo que miembros y Socios de Fundacrover, A.C., reconocen y agradecen
a las personas que apoyaron la realización de este proyecto, en especial al
fino trabajo de la Joyería A.J.C., a la familia Gómez Barquín por su motivación,
al Contador Guillermo Larios, al Lic. Jaime Baca, al Lic. Rafael Gil, a la Lic.
Rosario Arias Pérez, al Lic. Daniel Galindo y mención especial, a la visión,
respaldo y amor por Veracruz del Alcalde Lic. Ramón Poo Gil.
1.- Fotos de las Llaves sustraídas en
1914, Fuente: Revista Artes de México, 1969
lunes, 7 de abril de 2014
DE LA INTERVENCIÓN DIPLOMÁTICA A LA INVASIÓN ARMADA, 1914
“LA
MEJOR ARMA FUE LA INDIGNACIÓN, ANTE EL ULTRAJE QUE ESTABA OCURRIENDO”
¡A las armas muchachos, la patria está en peligro!
Comodoro Manuel Azueta Perillos
Por: Miguel Salvador Rodríguez Azueta
El pasado 1 de abril, fue
presentado en la Sala de Cabildo del H. Ayuntamiento porteño, el libro: “De la Intervención
Diplomática a la Invasión armada, México frente a la Estado Unidos durante
1914”, el primero de cuatro libros que tratará el tema de la intervención norteamericana
de abril de 1914.
Al leer el ejemplar, pude
comprobar que es un excelente recopilación e Investigación realizadas por la Unidad de Historia y Cultura Naval de la
Secretaria de Marina, con el apoyo de Instituto Nacional de Estudios Históricos
de las Revoluciones de México y del Gobierno del Estado de Veracruz, a través
de la Editora de Gobierno, está ultima se encargó de presentar un edición digna
y de calidad, que contiene ocho capítulos, los cuales rescatan anécdotas y
datos, olvidados por la memoria colectiva.
Análisis interesantes sobre los
antecedentes de la invasión, enfocados en política autónoma de Porfirio Díaz,
tendiente a equilibrar la inversiones extranjeras en nuestro país, en donde, de
acuerdo a datos entre 1910 y 1911 la economía
mexicana se encontraba en manos de 170 sociedades, de las cuales 130 era extrajeras, mismas que aportaban el 77% del inversión
total a México. El porcentaje de control de estas empresas en la economía
nacional - sólo por señalar las estratégicas - era el siguiente: Petróleo 100%,
Minería 98.2% y Agricultura 95.7%
De acuerdo a la Obra, dos
fueron las acciones en política exterior de Porfirio Díaz, que le hicieron
perder la simpatía de Washington, el incidente de la Bahía Magdalena en Baja California,
(Incluso el gobierno americano filtró el rumor de que Díaz pensaba vendérsela a
los Ingleses o peor aún a los japoneses) y el caso de rescate del presidente
depuesto José Santos Zelaya en Nicaragua en 1909 (Nota Knox)
También podemos encontrar interesante bibliografía, difícil de conseguir
hoy en día, como el libro de la señora María
Luis Melo de Remes, “Veracruz, Mártir ,
la infamia de Woodrow Wilson (1914)” editado en 1966, así como partes
oficiales de guerra, crónicas
periodísticas extranjeras y un listado de los
combatientes supervivientes por parte de la “Sociedad de superviviente de la patria contra la segunda invasión
norteamericana en el H. Puerto de Veracruz”, acta protocolizada en 1945.
Mención especial, merece la
crónica del Diario “El Imparcial”,
del lunes 27 de abril de 1914, que
detalla la llegada de los jóvenes de la Escuela Naval a la ciudad de
México. “A las 12:30 del 26, llegaron
los jóvenes aun portando sus uniformes que usaron durante la resistencia. El señor
Élfego Uribe y su esposa Soledad Robles, esperaban noticias de su hijo
Virgilio.
Cuando vieron al comodoro Azueta, el señor Uribe le preguntó que
noticias tenía de su hijo, a lo que el militar sólo le mostró una mancha de
sangre que tenía en su chaquetón. El señor
Élfego se inclinó llorando y beso varias veces la sangre de su hijo y exclamó:
¡Murió por su patria!, días después el Comodoro pasaría por el mismo dolor, el
10 de mayo de 1914”.
El capítulo 6 a cargo de la
capitana Leticia Rivera Cabrieles y del cabo José Herón Pedro Couto, es sumamente
enriquecedor de lo que sucedió en la Escuela el 21 de abril, datos precisos: sólo
128 elementos defendían la escuela, la
mayoría eran cadetes, casi niños, y cuya mejor arma, como bien señalan los
autores del capítulo: “fue la indignación ante el ultraje que estaba
ocurriendo”.
No pierdan la oportunidad de
adquirir, este libro, que ya se encuentra en formato digital en la página de la
SEMAR.
@miguel_salvador
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