lunes, 9 de noviembre de 2009

LA PRIMERA INTRODUCCION DEL AGUA POTABLE A VERACRUZ Y LOS “TUNELES” DE LA CONDESA DE MALIBRAN

Por Ricardo Cañas Montalvo


Desde el momento mismo de su fundación, en la Villa Rica de la Vera Cruz se hizo presente el grave problema del abasto de agua potable, en su cuarto y último asentamiento ocurrido alrededor del año 1600 la ciudad de tablas de la “Nueva Veracruz” se abastecía del agua proporcionada por el pequeño arrollo conocido como “Tenoya” el cual nacía de los lagunatos que se encontraban en las faldas de los médanos al sur de la ciudad, como la “Laguna de los Cocos”, la “Ciénega de la Hormiga”, etc. Este arroyo entraba a la antigua ciudad de tablas por la hoy calle de Arista, haciendo un giro hacia el norte en donde hoy se encuentra la Plazuela de la Lagunilla (nombre que se deriva debido al riachuelo en forma de una pequeña lagunita que impedía la construcción inmediata de casas) para posteriormente volver a virar al oriente por la hoy calle de Serdán para finalmente desembocar en el mar, este pequeño río fue desviado de su cause original durante los trabajos de fortificación de la ciudad de Veracruz durante el siglo XVIII con la finalidad de no representar un punto débil en la naciente muralla que rodeaba la población, en pocas palabras, fue sacado del interior de la ciudad, quedando entonces a extramuros, en este arroyo las personas lavaban sus ropas, los niños se bañaban, los caballos, mulas y vacas bebían su agua y a la vez que defecaban en la corriente del mismo, lo que hacia que se volviera por demás insalubre y sobre todo portadora de enfermedades, aunado a que en tiempos de estío casi se secaba quedando convertido en un tremendo lodazal.

Desde 1721 dos ingenieros franceses habían realizado proyectos para la introducción del agua del caudaloso río Jamapa, proyecto que no se llegó a concretar debido a su exagerado costo pues ascendía nada menos que a veinticinco millones de pesos de aquella época y sobre todo a la falta de materiales para poder llevar a cabo su titánica construcción.

En la ciudad amurallada de Veracruz muchas casas tenían grandes aljibes o cisternas en donde se almacenaba el agua proveniente de las lluvias, que en ocasiones y después de algún tiempo de almacenaje, el agua se volvía salitrosa debido a que estos aljibes estaban construidos principalmente de piedra múcara (coral) sacada del mar o se infestaban de larvas de moscos o de esos infectos conocidos como alfilerillo.

Por aquéllos años llega a Veracruz procedente de España el clérigo franciscano Pedro de Buceta, el cual tenía grandes conocimientos de ingeniería y arquitectura, se encontraba recolectando las limosnas para el convento de San Lucas de Barrameda, el Ayuntamiento le solicitó este trabajo y presentó un proyecto de menores dimensiones que consistía en un acueducto subterráneo que traería el agua de las lagunas cercanas a la ciudad, este proyecto fue bien aceptado y apoyado por el trigésimo sexto Virrey de la Nueva España Don Baltasar de Zúñiga Guzmán Sotomayor y Mendoza, Marqués de Valero en el último año de su gobierno, pues fallece el 15 de octubre de 1722 y fue continuada por su predecesor por el trigésimo séptimo Virrey Don Juan de Acuña, Marqués de Casa Fuerte quien la hace concluir.

Fray Pedro de Buceta realizó estudios del agua en las Lagunas de Lagartos y de la conocida, años mas tarde, como laguna de Malibrán, encontrando que en esta última tenía mejor calidad en la misma ya que sus nacimientos naturales se proveían de las filtraciones de los médanos aledaños como el famoso Médano del Perro; se contrataron las fabricas de ladrillo que había en las cercanías y fabricaron un bollo especial de 14 cms. de ancho, 28 cms. de largo y 5 cms. de grosor, los trabajos comenzaron en 1723, para lo cual se construyó una pequeña presa en la laguna de Malibrán con la entrada del acueducto, esta portaba un enrejado de madera para evitar la entrada de animales o ser enzolvado por maleza, el techo se le hizo de forma abovedada para soportar su propio peso, el bollo o ladrillo fue pegado con la mezcla llamada “mortero” la cual consistía sólo de arena y cal, esta última preparada de las conchitas y corales triturados y cocidos. El Fraile fue apoyado por un total de treinta y ocho negros, posiblemente esclavos, siente blancos y quince indígenas quienes realizaban las excavaciones y el levantamiento de la obra, la cual llevaba un declive perfecto que permitía correr el agua en su interior desde su origen hasta la ciudad, el acueducto media de altura poco menos de dos varas de alto por dos de ancho, es decir 1.60 mts (1 vara castellana = 83.6 cms) y tenia una extensión lineal de 4,504 varas, corría el acueducto por la orilla de los médanos y se le construyeron registros para captar las filtraciones de los mismos, el acueducto fue terminado increíblemente en tan sólo tres años, tomando en cuenta la escasos avances tecnológicos del momento y tuvo para el 3 de mayo de 1723 finalmente un costo total de $81,961 pesos y 1/2 real, siendo gobernador en esos tiempos Don Antonio de Peralta y Córdoba, se colocó una placa alusiva a este feliz termino que todavía existe y que se encuentra sobre un arco del antiguo Portal de Miranda del lado de la calle de Mario Molina, por haber sido construido por un franciscano a este acueducto se le conoció como “El Caño del Fraile”

Al llegar el acueducto a la ciudad dotaba del preciado líquido a inicialmente cinco fuentes públicas de dónde la población debía de abastecerse para todas sus necesidades, estas fuentes estaban ubicadas en la siguiente forma:

La famosa fuente de “San Antonio de Padua”, nombrado Santo Patrono de las Aguas de Veracruz ubicada en la Plazuela de San Agustín (hoy parque Obregón) en la 3ª calle de la Compañía de Jesús (Zaragoza) esquina 2ª Calle del Vicario (Mario Molina). Otra fuente se encontraba en la esquina de la 2ª Calle de la Merced y la 2ª Calle de la Condesa (Independencia esq. Esteban Morales). La siguiente se hallaba en la esquina de la 2ª Calle de la Caleta (Independencia) y la 2ª Calle de Nava (Emparan), donde esta el antiguo edificio de la Lonja Mercantil. Así mismo había otra conocida como “Pila de la Aguada” la cual se encontraba muy cerca de la Puerta de Mar o del Muelle junto al lienzo de muralla que corría junto al mar sobre la 6ª Calle de la Playa (Landero y Cos) a la altura de la 2ª Calle de la Alhóndiga (Zamora), de esta se abastecían principalmente los marineros para llevar agua a los buques que llegaban a Veracruz.

Y la última de las primeras fuentes se instaló el 4 de noviembre de 1819 en la Plazuela de Loreto (hoy Parque de la Madre), esta fuente fue adornada con una hermosa estatua de mármol que representaba La Caridad, muy parecida a la que estaba en el frontispicio del antiguo Hospicio Zamora la cual fue traída desde Alemania en 1860 y que hoy adorna los jardines del palacio del Registro Civil.

Este acueducto a pesar de ser una gran obra de la ingeniería de su época no era suficiente para esta sedienta ciudad y para apoyo de la dotación del agua, el gobernador español Don Juan Fernando de Palacio en el año de 1774 mandó a construir un pozo de almacenaje al cual se le conocía como “La Noria” estaba adherida a la muralla y su ubicación era en la 2ª Calle del Mesón del Buzo y la 2ª Calle de Punta Diamante (Aprox. Esteban Morales y Callejón de Reforma) flanqueada por los baluartes de Santa Gertrudis y Santa Bárbara.

La leyenda de los “túneles” nace debido a que en 1761 don Juan de Malibrán y Bósquez compra una hacienda a extramuros al sur de la ciudad, en ella se encontraba esta laguna de la que deriva su nombre, y de donde se alimentaba el acueducto mencionado, la viuda de este acaudalado caballero, la señora Beatriz Real –conocida como La Condesa de Malibrán- se hace cargo de la hacienda y de ella se desprendieron muchas leyendas, entre ellas que su elegante carruaje viajaba por el interior de este mal llamado túnel, desde su hacienda hasta la ciudad amurallada.

Al parecer, este acueducto también dotaba de agua a las iglesias y conventos, uniéndolos de forma subterránea y volaba la leyenda urbana que era utilizado por los frailes de distintas ordenes religiosas para ir de un convento a otro sin ser vistos a la luz del día; sobre todo, de ello se habló mucho que en la época en que se redactaron las Leyes de Reforma en nuestra ciudad (1859) los sacerdotes escondieron sus sagrados objetos --muchos de ellos de gran valor por ser de preciados metales- dentro de los acueductos para evitar que el gobierno Juarista se los confiscara, se decía también que en el “túnel” eran abandonadas hasta su muerte las monjas que resultaran embarazadas, cuestión difícil de entender debido a que en Veracruz solo había hombres en los conventos para que pudieran aguantar el difícil clima y la insalubridad de esta ciudad amurallada de los siglos XVIII y XIX, así como también se comentaba que el “túnel” pasaba debajo del mar, atravesando la bahía hasta llegar a la Fortaleza de San Juan de Ulúa, cosa por demás imposible de haber llevado a cabo debido a la tecnología de esa época.

Para los años 60´s del siglo XIX y después de casi ocho décadas de construcción de un nuevo acueducto que traía las abundantes aguas del río Jamapa, la red de fuentes fue ampliada hasta llegar a un total de catorce, inclusive algunas a extramuros como la hermosa fuente “Hidalgo” conocida comúnmente con el nombre de “Las Sirenas” inaugurada el 10 de febrero de 1867 y que se ubicaba en la antigua Alameda (Parque Zamora) donada por los artesanos de la ciudad como agradecimiento a los regidores Domingo Bureau y Sr. Sentíes por sus apoyos; en la Plazuela de Loreto -hoy Parque de la Madre- en donde se hallaba una de las viejas fuentes se construyeron en 1869 los famosos “Lavaderos Públicos” a expensas del Ayuntamiento estaban bajo techo y en funcionamiento las 24 horas del día y vinieron a solucionar en parte el problema del abasto del agua para lavar.

Una de las últimas noticias que se encuentran del funcionamiento del “Caño del Fraile” es que en 1880 la Sra. Murphy, concesionaria de la Fábrica de Gas que se encontraba a extramuros y en el antiguo paseo de la Libertad, solicita al Ayuntamiento el permiso para conectarse a este antiguo acueducto, pues su empresa no es beneficiada con la nueva introducción de agua, esto quiere decir que el antiguo acueducto de Pedro de Buceta continuaba funcionando ciento cincuenta y cuatro años después de su construcción, lo que nos demuestra lo excelente de su calidad.

Estos acueductos quedaron abandonados cuando se realizaron las obras del Puerto de Veracruz llevadas a cabo bajo el régimen de Porfirio Díaz, en donde por medio de potentes bombas construidas en El Tejar y con la moderna tubería se logró introducir el sistema de agua potable que dotaba de agua a todas las casas de Veracruz, y fue inaugurado el 27 de Febrero de 1904. Hoy en día, el antiguo acueducto llamado “Caño del Fraile” debe de estar en su mayoría derrumbado, el mapa de su ubicación desapareció de los viejos archivos quedando solamente los manuscritos del Fraile Buceta y por lo tanto se ignora por donde pasaba con exactitud, se habla que corría bajo los callejones del centro, e inclusive debajo de algunas casas, por platicas y comentarios de veracruzanos de la “Vieja Guardia” se sabe que cuando se hacían reparaciones o construían algunos edificios del centro se llegaron a encontrar los restos este antiguo acueducto, algunos en regular estado, que hace 286 años fue la primera introducción de agua potable a nuestra ciudad y del cual nacen las bonitas leyendas que nos contaban nuestros abuelos sobre los “Túneles de la Condesa de Malibrán”.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

exelente y privilegiada informacion,gracias.

MIGUEL GASPARIANO dijo...

Excelente articulo, muy buena explicacion de los tuneles y de la famosa condesa de malibran, yo no soy tan antiguo pero es bonito imaginar como era nuestra ciudad antaño, y efectivamente a mi me toco un tunel de niño bajo el negocio de mi mama, en la calle de canal entre independencia y callejon de clavijero siempre rodeado de leyedas

Anónimo dijo...

Entonces... No existen esos tuneles? Pero... Yo he visto esas entradas... Trabaje un par de años en uno que tenia una de ellas, asi como actualmente trabajo en un otro que tambien tiene una de ellas, sellada hace muchos años, pero la tiene, asi como la que hay en el patio Vergara... Asi se llama, no? El edificio de Esteban Morales y Landero y Coss, donde estuvo mucho tiempo la placa de Azueta...

Cristina Berumen dijo...

Felicidades muy buena nota