miércoles, 26 de noviembre de 2014

FABRIZIO PRADA, EL RECONOCIDO CINEASTA HABLA DE LA PESADILLA JAROCHA



Miguel Salvador Rodríguez Azueta es un viajero del tiempo. Se ha transportado por los parajes de la historia y ha presenciado hechos no sólo para su personal regocijo, sino que ha tenido la atenta cortesía de compartirlo con nosotros, los lectores de hoy y del futuro.

Amelia, el personaje femenino de la película La Terminal de Steven Spielberg, dice: "leo muchos libros de historia; son largos y baratos”. Además de lo que apunta Catherine Zeta Jones, yo diría que están llenos de aventuras, intrigas, pasión de a de veras, y mucha, mucha acción.

Las nuevas generaciones, que se han visto atraídas hacia la lectura, han adoptado libros no sólo de sendas páginas, sino de muchos volúmenes, sagas como Milenio, Los Juegos del Hambre, Harry Potter, entre muchos otros. La Pesadilla Jarocha es una saga. Es la saga de Panchito Viveros, tan adictiva como las otras, que no sólo atrapa al lector para leerla sin parar de principio a fin, si no que lo deja picado para descubrir la siguiente aventura histórica del buen Panchito Viveros o de su homónimo hijo.

Distintos hechos históricos de España y México son los escenarios de esta novela que se inscribe como una de las grandes de la literatura histórica nacional. Minuciosamente documentada, aporta datos de la independencia hasta la invasión estadounidense, y nos hace ver a sus participantes como los seres humanos que fueron. A mi, don Antonio López de Santa Anna, a quien Panchito Viveros se refiere como “mi compadre” y que además era su padrino de bodas, me cayó muy bien y me dieron ganas de ir tomado de la mano de nuestro protagonista a los siguientes cruciales escenarios que vivió en la historia.

La Pesadilla Jarocha es una novela de carácter universal, que tiene la característica de poder ser disfrutada aún más por los oriundos del estado de Veracruz, reconociendo en sus páginas diversos lugares cotidianos como escenarios de grandes historias.

Como lector, tuve la sensación de estar leyendo alguna novela épica de Stendhal, que con el humanismo de sus personajes, nos hace participes de grandes batallas de importancia extrema como Waterloo, dándonos la sensación de estar presentes.

Fabrizio Prada, Veracruz, Octubre de 2014